Hay varios paseos tradicionales para turismo. Le recomendamos:
1.Monserrate, el cerro más amado de los bogotanos, con un Santuario de peregrinación, el mejor mirador de la ciudad, un par de restaurantes y ventas de artesanías.
Hay ascenso en teleférico o funicular. Preferible ir en un día de semana o a cenar - el escenario es francamente romántico y se come bien -, cuando la afluencia de devotos es menor. Este es un programa de dos a tres horas.( Los alrededores de la estación, abajo, donde se toma el funicular, son inseguros. No transite a pié hasta allí.)
2. Itinerario de la Sabana Uno: Un paseo de un día que comienza por la autopista Norte hasta el Puente del Común (donde el Virrey Caballero y Góngora negoció la desmovilización de los Comuneros que ponían sitio a la ciudad en l.781), y continuando luego a las Minas de Sal de Zipaquirá, a una hora y media de Bogotá, donde existe una famosa Catedral de Sal subterránea, que va a ser reemplazada dentro de poco. Es una buena oportunidad de apreciar la Sabana; hay buenos sitios para parar en el camino. Si no encuentra abiertas las minas, cerca a Zipaquirá está Nemocón, donde hay otras galerías de explotación de sal y una capillita dentro, de interés inferior pero que justifican el viaje. Si ha salido temprano y viaja con comodidad de tiempo, no dude en extender la visita hasta el parque del Neusa, retomando la carretera de Zipaquirá ( a menos de una hora de Nemocón); o, siguiendo de Nemocón a Suesca-Cucunubá-Ubate', hermosa región de grandes haciendas lecheras y lagunas (dos horas y media de recorrido, que le llevarán un poco más lejos del Parque, por carretera destapada); de Ubaté, ya sobre la carretera principal, el regreso le acerca al pueblo de Tausa Viejo (adelante de Tausa, al alcanzar la Sabana), una iglesia solitaria en un poblado semiabandonado, buen lugar para fotografiar; poco después está la entrada del Parque. El Neusa es una reserva forestal con una bella represa rodeada de un mar de pinos, a unos cuarenta minutos de Zipaquirá: sitios de pic-nic, restaurantes, botes para pescar, camping.
3. Itinerario de la Sabana Dos: Por la vía a La Calera se tiene primero el paisaje del norte de la ciudad, con muy buenos restaurantes para almorzar; luego del descenso, hay un parque recreativo de la CAR antes de llegar a La Calera y adelante de ésta, una región de hatos lecheros hasta inmediaciones de Guasca (unos pocos kilómetros antes empieza un tramo de carretera destapada); verá una bella iglesia colonial y un par de casas en mitad del campo, que merecen verse. Cerca de aquí está la desviación hacia la Represa del Guavio, el mayor proyecto hidroeléctrico del país en los últimos años. Un poco más adelante de Guasca se llega a Guatavita , un poblado pintoresco que sirvió para reemplazar el original, sepultado bajo la represa de Tominé (aquí recomienza el pavimento). Alrededor del embalse encontrará dos o tres restaurantes y una marina deportiva. Muy cerca hay una desviación en regular estado, hacia la antigua laguna de Guatavita (donde se celebraba el ceremonial de inmersión del cacique cubierto de oro en ofrenda a los dioses), que le tomará una hora y media entre ida y vuelta. De regreso a la ruta original, siempre bordeando el embalse, se está muy cerca de Sesquilé desde donde se emprende el regreso por la carretera central. Después de Sopó (entrando a la población hay buena venta de lácteos y golosinas en la fábrica de "Alpina" y una galería de ángeles coloniales en la iglesia principal ), antes de llegar a La Caro, verá a su derecha la Hacienda de Hatogrande, residencia campestre de los Presidentes de Colombia; y cinco minutos después, a la izquierda, la entrada al Pueblito Yerbabuena, un buen lugar para un chocolate o un té, al final de la tarde, antes de entrar de nuevo a Bogotá.
4.Visita al Salto de Tequendama: a hora y media o dos, en dirección contraria a la anterior. Pese al grado extremo de contaminación del río, el Salto merece verse, siempre que usted se tome la molestia de averiguar si encontrará caudal, porque las aguas se desvían durante ciertas épocas y horarios para generación eléctrica. Más abajo del Salto hay un interesante Zoológico privado ("Santa Cruz"), abierto al público.
5. Un recorrido suburbano común en las noches, en particular los días viernes, consiste en visitar las discotecas y restaurantes de la vía a La Calera, por carretera de ascenso (la misma del itinerario dos de la Sabana), a unos quince minutos de la ciudad. Magnífico paisaje sobre el norte bogotano. Conviene ir acompañado y conducir con cuidado.
6. Quienes vayan a permanecer en Bogotá por una estancia larga harían bien en dedicar un domingo saliendo muy de mañana, para visitar el Parque Nacional Chingaza, de preferencia en verano para evitar dificultades de paso. Se encuentra la ruta de entrada tomando un desvío a la derecha uno o dos kilómetros adelante de la población de La Calera ( a 40 minutos de Bogotá). De allí sigue una carretera de montaña, sin pavimentar; 34 kilómetros más adentro está la entrada del Parque. La zona es un extenso páramo, con bosques de frailejones (algunas especies alcanzan hasta 12 metros), una precipitación muy alta, vientos fríos y frecuente neblina. Hay varios miradores y senderos didácticos. Y una gran laguna, Chingaza, ya en zona de descenso fuerte. Esta zona es la gran proveedora de agua para la ciudad, y allí nacen también varios ríos de las cuencas de Magdalena y Orinoco. Es un paseo que toma de cinco horas y media a seis de recorrido entre ida y vuelta, más el tiempo que usted dedique a mirar. (Conviene llevar el tanque bien provisto, cámara fotográfica, buenos abrigos y lunch.)
En la Sabana hay innumerables otros sitios interesantes que los bogotanos recorren habitualmente en fines de semana. Vale la pena hacerse invitar de amigos locales, para hacerlo en compañía y facilitar el transporte. El recorrido de fincas campestres por los Valles de Tabio, Tenjo o Subachoque es muy placentero, para una tarde con almuerzo incluido




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