En la fundación 'Amigos de Bogotá', se busca rescatar la memoria arquitectónica de la ciudad. La edificación gris del Centro Comercial Unilago fue en 1914 uno de los atractivos más importantes de la ciudad. En el lugar, el lago Gaitán daba un toque campestre y los bogotanos podían escoger entre divertirse en un carrusel o una rueda de Chicago.
Este episodio del pasado de Bogotá puede descubrirse en la casa donde funciona la Fundación Amigos de Bogotá. Una entidad que busca rescatar la memoria arquitectónica de la ciudad.
En nueve salas, la organización recopila la historia de las viviendas de la ciudad, mostrando desde las enormes casas de Niza, hasta las unidades residenciales de apartamentos.
'Amigos de Bogotá' es el sueño cumplido de José Joaquín Herrera, que fue director del Museo de Desarrollo Urbano y durante su vida recopiló material único sobre el pasado de la capital. "Como un álbum de fotos que guardó mi papá en el que se ve un desfile de contrastes de 1962 o una imagen de la iglesia de Guadalupe destruida tras el sismo de 1917", contó María Elvira Herrera, gerente de esta fundación sin ánimo de lucro, que cuenta con el apoyo de varios arquitectos.
El lugar también quiere convertirse en un espacio de consulta y por eso tiene una biblioteca con periódicos de 1938. Hoy, en la fundación también trabajan recopilando artículos actuales para dejar testimonio de lo que se hacía y pensaba en la Bogotá actual, la misma costumbre que dejó como legado José Joaquín, el hombre por el que se fundó este lugar.




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