"Bogotá tiene muchos motivos para hacer memoria": Arturo Charria

Arturo Charria lleva una chaqueta café, en la solapa dos objetos llaman la atención. El primero es un pin metálico en forma de frasco de tinta con una pluma dentro, como si esperara que una mano en cualquier momento la tomara para escribir. El segundo es una flor de tela de pétalos azules y centro amarillo, bordeado por un hilo blanco. La 'no me olvides', símbolo de la campaña del pasado 9 de abril para rememorar a las víctimas del conflicto armado. 

También le puede interesar: Veinte años de verdades negadas en Barrancabermeja

Charria nació y vivió en Cúcuta hasta que vino a Bogotá a estudiar en la universidad. Es politólogo y literato de profesión. Magíster en Estudios Culturales. Desde que lo conocí, hace seis años cuando fui su estudiante en las clases de Historia de Colombia y Actualidad Colombiana en el colegio Los Nogales, siente un amor, que roza casi con la obsesión, por el libro Cien años de soledad. Muchas veces explicó los sucesos increíbles de la historia nacional a través de las palabras del Nobel colombiano de literatura. Su vocación por la escritura continúa, hoy sigue siendo columnista de El Espectador.

Hace dos años comenzó a liderar el equipo de pedagogía del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación (CMPR) y hoy es su coordinador. Charria fue el creador de la iniciativa Museos Escolares de la Memoria, proyecto ganador de un incentivo del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y que le otorgó la nominación al Premio Compartir al Maestro para el periodo 2015-2016. Este proyecto, implementado en dos colegios en contextos socioeconómicos disímiles, buscaba la configuración de memoria histórica a partir de objetos cotidianos que contaran la historia de la guerra en Colombia: un balón de fútbol, un teléfono, un recorte de periódico, una mochila, un sombrero volteado. En esta entrevista, Charria habla de esa relación entre la educación, la memoria histórica y la construcción de paz, que tanto necesita el país en estos tiempos caldeados de implementación de acuerdos y decisiones electorales. 

Le puede interesar: La soledad de Mejor Esquina: 30 años después de la masacre

¿Cuál es la importancia de la educación en la consolidación de la memoria histórica y en la construcción de la paz que está buscando en este momento el país?

Generar sociedades informadas. En estos momentos de posverdad y falsas noticias, somos muy susceptibles y emocionales al momento de tomar decisiones. El día de la gran marcha después de la derrota del plebiscito, tuve un panel con Julián de Zubiría. Él me hizo una pregunta sobre esto y yo le respondí que el resultado del plebiscito era una derrota del sistema educativo. No supimos entender la gravedad de un conflicto armado y sus consecuencias. La memoria nos hace seres más empáticos y sensibles. Nos genera un reconocimiento del dolor del otro sin necesidad de que sea compasión, que es muy importante. No es una mirada lastimera de las víctimas sino de consciencia. Nos permite ser ciudadanos informados sobre las consecuencias de la guerra para tomar mejores decisiones. La guerra ha puesto los votos, por lo menos desde el año 98 los presidentes han sido elegidos por la guerra o por la paz. De manera consecutiva, sin excepción.

¿Cómo tramitar la empatía, la sensibilidad y el reconocimiento del otro a la hora de tomar decisiones?
Puedes seguir leyendo en su fuente https://colombia2020.elespectador.com/verdad-y-memoria/bogota-tiene-muchos-motivos-para-hacer-memoria-arturo-charria

0 comentarios:

Publicar un comentario